

| 18 de Enero 2009 Barack Obama llegó a Washington, Recreó histórico viaje en tren El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, llegó a la estación de trenes Union Station en Washington el sábado tras un simbólico viaje en tren, tres días antes de jurar como presidente. Obama llegó a la capital, Washington, tras viajar todo el día en un tren desde Filadelfia, haciendo las mismas paradas que hizo el presidente Abraham Lincoln antes de su investidura hace un siglo y medio. Miles de partidarios saludaron mientras el tren pasaba por pequeños pueblos y estaciones, y el presidente electo animó con discursos a las multitudes que enfrentaban el frío. Unas 47,000 personas en Wilmington, Delaware y Baltimore (Maryland, este) acudieron a saludar al mandatario electo. Se espera que cientos de miles de personas asistan a la juramentación de Obama el martes, 20 de Enero, en Washington. Recordó a las fuerzas en el Fuerte McHenry, en Maryland, quienes derrotaron a los británicos a finales del siglo XVIII. "Ha llegado el momento de tomar la misma causa por la que ellos ofrendaron tanto", dijo Obama a unas 40,000 personas en Baltimore. "Las pruebas que enfrentamos son muy distintas ahora, pero severas en sí mismas". Siguiendo el precedente ilustre de Abraham Lincoln, Obama abordó un tren el sábado en la última etapa de su viaje a la capital prometiendo recuperar el espíritu nacional pero advirtiendo sobre los exigentes desafíos que enfrenta el país. |
| 13 de Enero 2009 Obama y Calderón se tomaron un coffee en la cocina por: Tere Quezada Todavía no comprendo cual era la prisa del Presidente Calderón al buscar una cita con Obama cuando aún este no arriba a la Casa Blanca. Por más que le doy vueltas al asunto no comprendo la premura por querer verlo antes de tiempo. Es tan importante la forma en la que se hacen las cosas, que por no cuidar detalles como el que Obama aún no ponga un pie en la Casa Blanca que puede perderse en la anticipación la oportunidad de sentarse a hablar sobre asuntos bilaterales de suma importancia de manera seria y comprometida, incluyendo a algunos de los miembros de ambos gabinetes como lo hacen cuando dialogan con Israel. Felipe Calderón está enfrentando una lucha en contra del narcotráfico tan ardua que es imprescindible la ayuda de los Estados Unidos en diferentes rubros; desde apoyo económico hasta capacitación en inteligencia y demás soportes inherentes a la gravedad de la delincuencia organizada pues un país con este mal no tiene crecimiento, ni desarrollo y sí pérdida de confianza internacional y, por consecuencia, pérdida de inversiones de todo tipo que se traducen en empleos no creados y divisas sin entrar impulsando aún más la expulsión de mexicanos. La cita entre Calderón y Obama requería de una planificación de Estado debidamente pensada, sin premura ni arrebato y con un perfil de mayor investidura para ambos mandatarios, ya fuera una invitación a Obama a conocer México y pisar por primera vez la capital de su vecino sur y ser recibido en Los Pinos con las merecidas y debidas fanfarrias ó una visita de Felipe Calderón a la Casa Blanca. Los problemas del crimen organizado de México amenazan la seguridad de los EU y obligaban a propiciar este encuentro como asunto de Estado, ya que el armamento que estas lacras usan viene de los EU. Hoy somos vistos como Pakistán y el trato que recibiremos en el corto plazo no es muy halagador. Sin embargo, Felipe Calderón optó por la visita light sin compromiso de Estado e envestidura gubernamental. Obama aún no está ungido por la celebración de la inauguración presidencial que será seguramente hermosa después de tantos presidentes blancos y, se sentirá bajado del cielo, y bueno, sin estos ingredientes y sin una agenda bilateral obligada, el encuentro del pasado lunes 12 no ofreció la posibilidad de anclarle algún compromiso directo, al menos, a alguno de los secretarios de su nuevo gabinete. ¿Qué fue lo que sí se dio? Que esta visita de Calderón alertara a la inmensa red de radio talks shows sobre política que son buenísimos, tienen una audiencia de millones de ciudadanos que día con día siguen a sus favoritos como Laura Ingraham, Hill O’Raeilly, Rush Limbaugh y Mike Gallagher por nombrar algunos. Se le fueron a la yugular a Calderón porque suponían –era natural- que el tema migratorio estaría en la mesa del diálogo, a lo que en seguida, advirtieron furiosamente a Obama a que ni de chiste se le ocurriera ceder un ápice de lo logrado en los últimos dos años. En pocas palabras, esta visita le sirvió de termómetro a Obama para medir las fuerzas de afuera y saber qué tanto puede jalar de la cuerda, hoy, pasadas unas horas, ya se dio cuenta que es mejor no jalar la cuerda y proseguir con los temas que más interesan a la ciudadanía americana sin tocar fibras delicadas. Algo o mucho hay que aprenderle a Carlos Salinas de Gortari, siempre se dio el valor y la estatura que tenía como estadista (aunque fuera ratero como lo fue y socio de narcos), le gustaban los encuentros formales, se deleitaba haciendo sentir a los otros presidentes igual, él sabía que practicar la envestidura presidencial con honor y garbo eran ingredientes fundamentales para alcanzar agendas ambiciosas, es más, era tan hábil en estas cosas, qué hasta le creímos que estábamos a un paso de alcanzar el primer mundo. Solamente él pudo haber logrado el Tratado de Libre Comercio. Nadie más. Se desperdició el cartucho y después del veinte de enero, Obama se dedicará a los asuntos que más le urge atender como lo es el desastre financiero. México ya es visto como lo que es, un país peligroso y no un país importante. |